En aquellos días, me divertía entre lodo y escombros , donde no reconocía mi propio rostro, y la simplicidad del mundo me atraía. Los colores desfilaban frente a mi en modo tal que podía acariciar y sentir aquella manifestación extraña que seducía mi joven mente. unos años mas y el mundo aun era simple, aun me seducía con sus encantos, y aunque ignorante disfrutaba de la vida sin mayor preocupación, creyéndome tan libre como el pájaro que saludaba mi ventana todas las mañanas, y volaba en aquel frío húmedo del viento, cuando el sol apenas asomaba su cabeza situándose imponente sobre aquel mundo que aun causaba impacto en mi. Pero aquella fantasía del mundo que reía con el viento que resoplaba en mi ventana, y lloraba en un oscuro dia gris, desvaneció poco a poco en vista de que mi mente comprendía a aquellos que vivían en el. Aquellos rayos de sol opacados por gigantes de concreto y por el aliento negro y repulsivo de monstruos de metal , los cuales acaparaban vastas tierras y aquellos pastos verdes eran reemplazados por asfalto gris y duro, tal como mi vida de sueños y sonrisas fue reemplazado por ambición y un ceño fruncido producido por el estrés que aquel nuevo mundo me ofrecía, pues poco a poco fui conociendo a los creadores de aquellos gigantes y de aquellos monstruos, que con imprudencia, se atrevían a sacar al sol de su trono situado encima de aquel mundo, ahora indiferente para mi, pues aquellos seres, sintieron la necesidad de cambiar un mundo perfecto, con reglas y mentiras que socavaban mi inocencia, que perdí... poco a poco.
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